El Fin de la Infancia, Arthur C. Clarke
En el momento crucial de la carrera espacial entre rusos y americanos (durante la guerra fría), una raza alienígena, llamada los superseñores, hace su aparición, impidiendo al hombre expandirse por las estrellas. No obstante, su llegada trae consigo paz, prosperidad, bienestar… La mayor parte de la humanidad está satisfecha con los superseñores, pero hay quien no puede evitar desconfiar ante esos seres que no se han mostrado a la humanidad y que rigen su destino “por su propio bien”.
Así comienza esta obra maestra que nos plantea Arthur C. Clarke. Una obra de ciencia ficción profundamente filosófica pero no por ello menos ágil ni aburrida. Tiene como tema la evolución de la humanidad y la psicología del hombre. El autor consigue que sintamos la frustración de la humanidad en El Fin de la Infancia, esas alas cortadas, y que al mismo tiempo nos maravillemos con la misión de los superseñores, hasta que al final, una vez terminada, no sabremos decir si estábamos a favor o en contra del destino que estos seres han preparado para la humanidad. Podemos decir, por tanto, que termina con un regusto agridulce, capaz de producir escalofríos en más de una ocasión. Destaca la capacidad de Clarke para desviar lo que en un principio parece la trama principal por otros derroteros, cosa que sucede al menos dos veces en la novela.
Lamentablemente no puedo decir nada más sin destripar partes interesantes de la historia. Sin duda una obra muy interesante, recomendada para todos aquellos que buscan algo más de la ciencia ficción.